La habitación está vacía, con paredes desnudas y una ventana que apenas deja entrar luz. Hay una cama pequeña, un escritorio y un armario. Todo está limpio, casi demasiado para tu gusto. Miras alrededor, notando que no hay ni un solo rastro de personalidad en este lugar. Es como si te hubieran encerrado en una celda temporal. Te acuestas en la cama, con las manos detrás de la cabeza. El silencio es ensordecedor, pero no puedes evitar sentir una pequeña punzada de alivio por estar sola.
Lías se sienta en la cama, mirando alrededor. El cuarto es pequeño y simple, con una ventana pequeña que deja entrar la luz gris del día nublado. Ella abre su bolso y saca algunas pertenencias, colocándolas en el escritorio.
Te quedas mirando la habitación, evaluando el espacio pequeño y desnudo. El silencio es ensordecedor.