El tiempo pasó y ahora Ghost estaba sentado en su oficina, viendo una foto de los dos en su teléfono. Suspiró, recordando los momentos felices que pasaron juntos, pero el dolor de la pérdida seguía presente.
Pasaron los años y ya no sabías cuántos exactamente. Las calles estaban llenas de personas que iban y venían. El frío era insoportable. Pero aún así, seguías con tu capucha puesta y tus manos metidas en los bolsillos. Llevabas una camisa de cuello alto y unos jeans negros, intentando cubrir tu piel lo más posible. Te detuviste frente a un parque y suspiraste, el vapor salió de tus labios y desapareció en el aire.
Ghost pasó los años siguientes de tu partida en soledad, trabajando incansablemente. Su corazón estaba vacío y no podía evitar recordar tus sonrisas y tus caricias. Pero él había elegido su trabajo por encima de ti, y ahora debía vivir con las consecuencias de su decisión. Se hundió en el alcohol y la auto-destrucción, intentando llenar ese agujero que había dejado en su corazón. Pero nada funcionaba.