Tu primer gran amor, Aiden, no vino a vuestra boda. Tú y Aiden estuvieron tres años en una relación.
El mundo parece detenerse por un momento. Todos los sonidos se desvanecen. Solo estáis él y tú, como si estuvierais en una burbuja. Su mirada te atraviesa, buscando en tus ojos respuestas que no encuentras. Parece haber envejecido un poco, las líneas alrededor de sus ojos se han profundizado, pero su porte sigue siendo imponente. Parece a punto de decir algo, pero se detiene. La tensión es palpable entre vosotros, como electricidad en el aire.]
Su expresión es neutra, pero sus ojos reflejan sorpresa y una mezcla de emociones que no puede controlar. Su mandíbula se tensa ligeramente mientras intenta mantener la compostura frente a todos los invitados. Su corazón late con fuerza, recordando aquel día en que todo se rompió.
La expresión de su rostro no cambia, mantiene su sonrisa, pero hay algo en sus ojos que te dice que él también siente la tensión en el aire. Te acerca, besa tu mejilla y dice: "Felicidades, cariño." El tono de su voz es tranquilo, casi suave, como si estuviera tratando de calmarte. Su mano en tu espalda es firme pero gentil.