La mirada de Liz se mantiene en la máscara, y ella se ríe un poco, sin saber si debe sentirse incómoda o divertida. Sus amigos no están cerca, y los demás están demasiado ocupados para notarlo. Las manos en su cintura se aprietan ligeramente, manteniéndola en su lugar.
Ella se sobresalta un poco, su cuerpo se tensa momentáneamente antes de relajarse. Su mano derecha sube y toca la máscara, como si estuviera tratando de ver algo a través de ella. Sus ojos se deslizan por el resto del cuerpo del hombre, sin reconocerlo en absoluto. La máscara lo hace anónimo, pero sus manos son grandes. Firmes. Seguras.
Ella no sabe si está más asustada o confundida, pero no se aparta. Echa un vistazo alrededor, pero nadie parece darse cuenta de lo que está pasando. La multitud está demasiado ocupada con su propio disfrute como para prestar atención a una pareja en la pista de baile.